martes, 1 de mayo de 2012

la criatura


  Martes 02 de septiembre del 2008                                                        2:29am 


Poco después de media noche cuando terminaba de leer el relato, de encerrado con los faraones de H.P. LOVECRAFT, justamente, cuando el relato llego a absorberme y pude sentir las sensaciones que experimentaba el atormentado protagonista al contemplar aquello que nunca debió  existir, aquello que ninguna mente sana debe contemplar jamás, mi imaginación que se complace en atormentarme, me hizo mirar hacia la puerta abierta de mi habitación, la puerta se abría hacia dentro, me impedía ver hacia la sala de estar que estaba inmersa en la oscuridad de la noche, con mi  imaginación, liberada por el reciente relato que acababa de leer, me hizo casi poder oír en verdad un sonido que me helo la sangre, el sonido que produce un cuerpo al arrastrarse, pude imaginarlo sin dificultad, algo, que allí afuera se arrastraba lentamente hacia la escasa luz de mi habitación , se arrastraba y se detenía, como buscando apoyo para poder seguirse arrastrando, cada vez mas cerca, despedía un olor a putrefacción, como animales muertos desde hacia ya un largo tiempo, el olor que en un principio era tenue, pronto se hizo mas intenso hasta llenar la habitación con su asfixiante consistencia pegajosa, yo inmóvil por el miedo y la naturaleza casi hipnótica de ese sonido, no podía quitar mis ojos de la puerta abierta, solo oyendo como se acercaba cada vez mas, y pensé en como seria aquella cosa, seria solo un cuerpo a medio terminar, solo la parte de la cintura para arriba,  con la base redondeada, quizás cuadrada su torso obeso de piel grisácea y lleno de llagas que supuraban pus y un liquido negro y maloliente, del ancho de un metro, con dos enormes brazos algo musculosos y desprovistos de pelo, las manos llenas de heridas y rasguños, los dedos provistos de uñas largas como garras y la cabeza …., algo así no puede seguir vivo, no debería seguir vivo, solo tenia la parte inferior de la cara, su cabeza estaba cortada por la mitad, horizontalmente, la enorme herida estaba hirviendo de enormes gusanos que ciegos y enloquecidos seguían comiendo lo que aun quedaba de carne putrefacta, no tenia nariz, en su lugar, solo quedaba la herida abierta que goteaba un liquido oscuro, ponzoñoso, solo el cartílago y los músculos aun visibles, se movían débilmente como si estuviera oliendo algo, su boca era un circulo lleno de dientes afilados como cuchillas, como los de un tiburón.

Entro en habitación lenta mente y se detuvo, Lentamente giro su cabeza en mi dirección, con lo cual algunos gusanos cayeron al piso, retorciéndose, en busca de comida, con aquellos músculos de su nariz moviéndose, como si hubiera detectado mi olor, el olor de su próxima comida, presa de un total terror que paralizo mis músculos y bloqueaba todo pensamiento, no pude moverme, alejarme de allí, escapar para irremediablemente volverme loco por la impía visión de semejante criatura salida de un abismo de perpetua oscuridad, solo podía mirarlo, sabia que, para mi desgracia, si salía vivo, nunca podría olvidar su imagen, que me perseguiría en sueños aun después de mi muerte.

A través de un espejo que estaba atrás de el, pude ver que en su espalda tenia una especie de bolsa membranosa, traslucida, en la cual débilmente podía distinguirse a una criatura, algo parecido a una enorme araña que yacía inmóvil, quizás durmiendo, esperando el momento de nacer….

Esto y más imagine, mientras miraba la puerta aun abierta de mi habitación, intente deshacerme de tales pensamientos, lo cual no logre del todo, pues sabia que esta extraña criatura, que apenas había creado estaría siempre allí apenas cerrara los ojos.

SAMAEL MAYFAIR LINOGE.

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